Neurofisiología

Neurofisiología

La Neurofisiología Clínica es una especialidad fundamentalmente  diagnóstica, que mediante el registro y generación de señales bioelectricas  permite obtener datos sobre la situación funcional del Sintema Nervios Central y Periférico, de los órganos de  los sentidos y de parte del aparato locomotor (músculos).

En la mayoría de los hospitales se encuentra como un servicio central organizado para proporcionar apoyo al diagnóstico y seguimiento en especialidades muy diversas: Traumatología, Rehabilitación, Reumatología, Neurología, Pediatría, Oftalmología, Otorrinolaringología (ORL), Neurocirugía, Psiquiatría, Neumología, Cuidados Intensivos, Estomatología, etc.
 
La neurofisiología clínica presenta 4 grandes áreas de conocimiento: la medicina del sueño con el uso de las polisomnografia (PSG), la electroencefalografía (EEG), la electromiografía (EMG) y los potenciales evocados (PE). Además de algunos otros campos muy especializados o en desarrollo.

Un centro de consultas con una Unidad de Neurofisiología Clínica básica debe contar  al menos con dos tipos de aparatos:

un osciloscopio digital que permita llevar a cabo EMG y PE y  un polígrafo digital que permita registrar EEG y PSG. Se debe poder abarcar como mínimo las 4 grandes áreas de conocimiento. A cada una de ellas nos referiremos brevemente a continuación:

1-La medicina del sueño

 Es un área de trabajo multidisciplinar en la que colaborar un gran número de especialistas y donde los estudios neurofisiológicos son fundamentales.

 El sueño es un hecho fisiológico esencial y a él dedicamos un tercio de nuestra vida.  Existen 2 tipos de sueño, que son dos estados cerebrales y orgánicos muy diferentes. Estos dos estados se presentan durante cada noche de una manera cíclica y ordenada.

 El sueño de ondas lentas, o sueño profundo, que ocupa un 20 % y se llega a él después de una progresiva fase de transición o sueño superficial, que supone más de la mitad del tiempo que dormimos. Al conjunto se le denomina sueño no REM.  El sueño profundo se distribuye fundamentalmente en la primera parte de la noche en 3-4 periodos. En él se produce un bloqueo selectivo de la entrada de la información sensorial y sabemos que tiene relación  con los procesos de neuroplasticidad que determinan el aprendizaje a largo plazo.

El sueño REM o paradójico ocupa un 25 % en el adulto, mucho más en el recién nacido. Se presenta fundamentalmente en la segunda mitad de la noche en 3-4 periodos.  Se caracteriza por un alto consumo de oxigeno por el cerebro, una inhibición selectiva del tono muscular general, salvo en músculos de los ojos y de la respiración y una frecuencia cardiaca y respiratoria irregular. También se pierde la capacidad de controlar la temperatura corporal. Es el periodo en el que se producen la mayoría de las ensoñaciones o sueños,     Parece tener relación con la selección de información que va a ser relevante para que el cerebro incorpore con posterioridad de manera permanente.

 
El sueño no solo tiene una clara función cognitiva, sino un papel muy importante en la regulación y preparación energético-metabólica del organismo, de ahí el efecto de descanso que produce el sueño lento o la cada vez más evidente relación de la obesidad con algunas  alteraciones del sueño.

La polisomnografía, (PSG) consiste en el registro simultáneo durante las horas de sueño de múltiples señales fisiológicas: la actividad cerebral (EEG), el ritmo  y latido cardiaco (EKG), el flujo aéreo buconasal, los movimientos respiratorios, el ronquido, la actividad muscular, la posición corporal, la cantidad de oxígeno en la sangre y los movimientos de los ojos, como mínimo.

Para poder realizarse se necesita además del polisonógrafo y el médico especialista, una habitación tranquila, oscura, con temperatura controlada y un  técnico entrenado específicamente, que pasará toda la noche con el paciente.

 La PSG se considera el “gold Standard” o “la prueba de referencia” para el estudio objetivo de los Trastornos del sueño y tiene gran utilidad en otras alteraciones que se manifiestan especialmente durante el sueño como algunas formas de epilepsia.

 

2-La electromigrafía

 Consiste en el estudio electrofisiológico del sistema neuromuscular. Mediante la EMG propiamente dicha se mide la actividad eléctrica generada por el propio músculo. En los estudios de electroneurografía, (ENG) se valora el estado de los nervios o fibras nerviosas, tanto en su parte motora, que trasmite la información para activar los músculos, como en su parte sensitiva que lleva información hacia el cerebro sobre la sensibilidad. Con frecuencia los diferentes estudios de conducción nerviosa se llevan a cabo conjuntamente con la electromiografía.  Además se utilizan otras técnicas complementarias: Onda F y Reflejo H o blink reflex, la estimulación repetitiva y el jitter.

En conjunto permiten estudiar en profundidad cada componente del sistema nervioso periférico: los nervios, la placa motriz y el músculo esquelético.

 

3-La electroencefalografía

Es una de las técnicas electrodiagnósticas de uso más extendido. Consiste en el registro de la actividad bioeléctrica cerebral mediante electrodos aplicados sobre toda la extensión del cuero cabelludo. Con este método se obtienen patrones de actividad eléctrica y de detecta la presencia de anomalías. Existen ciertas variaciones del registro convencional, diseñadas para aumentar la oportunidad de evidenciar fenómenos epilépticos.

El EEG se utiliza para ayudar en el diagnostico de los trastornos epilépticos y para evaluar cualquier otra patología del sistema nervioso central como tumores, infecciones, enfermedades degenerativas o alteraciones metabólicas que afecten al cerebro.

 

El video-EEG es una útil variante que permite monitorizar simultáneamente el comportamiento clínico del paciente y la actividad cerebral muchas veces durante tiempo prolongado y alcaza una eficacia del 80% en el diagnostico de crisis epilépticas.

 

4- Potenciales Evocados

Consiste en la exploración funcional de algunas vías sensoriales en su recorrido desde el receptor hasta algún nivel del sistema nervioso central, mediante el registro de la actividad eléctrica generada por medio de estímulos específicos: visuales, acústicos o sensitivos.

Se basa en promediar un gran número de veces la señal evocada sincronizada con el estímulo de forma que se  refuerza la señal evocada mientras que el  resto  de  las  señales  no relacionadas  como el EEG, se comportan  como una señal aleatoria y se anulan.

Tienen gran utilidad en enfermedades  neurológicas como la esclerosis múltiple y en el control neuromadurativo. También se usa en los problemas visuales, auditivos y junto a otras técnicas para valorar la sensibilidad.